El frío se mete por el espacio que existe entre los
zapatos tenis y los calcetines. De las hojas de los árboles se desprende el
rocío solidificado. Las orejas están rojas.
La nariz resiente el frío. Después del calentamiento hay que descender,
luego habrá que subir y así sucesivamente.
Mover los pies acompasadamente. Respirar acompasadamente. Exhalar con la
boca y la nariz. Disfrutar la naturaleza en grupo. Correr, correr, correr.
Trotar. Se ha puesto de moda correr. Cada
día somos muchos pero aún falta que más gente camine, trote y se active. El
deporte genera alegría. Emoción. Salud. Somos seres hechos para el movimiento y
nos hemos acostumbrado al sedentarismo, a estar quietos. La dictadura de la
computadora y la adicción al celular nos hace daño. Ya no somos el homo videns,
somos el homo celularis. Tanta belleza que admirar mientras se trota en La Cumbre, si, en la Sierra de Ixtlán, entre encinos y pinos, entre musgos y
helechos. Me tomo una foto, la foto para el face, para dar testimonio de mi
estancia aquí, que estoy muy cerca de las cirros, de los estratos.
Si la gente
corre, si la gente camina, se genera buena convivencia. Si alguien es deportista no será delincuente,
no puede serlo. El deporte como una herramienta para prevenir el delito. Es
hora de bailar, de caminar, de nadar, de moverse, de
incentivar el deporte. Pienso en esto mientras troto, troto, en La Cumbre, si,
aquí, en paz, mientras corre el agua cristalina de los manantiales.
